Tú por delante

Dibujo y color, Mi prosa
©Rubal

Yo pido que un escrito con intención literaria, sea poesía, relato, o lo que sea, se tome como lo que es, una muestra estética. El hecho de convertirlo en materia de asunto personal para comentar es tentador, pero aporta poco al hecho literario.

Observo que con frecuencia comentamos sobre relatos ajenos y en lugar de tratarlo como tal relato lo “rebajamos” (a ver si se me entiende el término aquí) a la altura de una mera anécdota, como si lo escrito fuera un diario más que un relato de ficción. Y aun cuando se tratara de un relato seudo-autobiográfico, esto es, la tan llamada autoficción, tampoco debería entenderse como mera anécdota.

Artículo de reflexión es una cosa; la firma de autor corresponde, en el mejor de los casos con su verdadero pensamiento o razonar. Sin embargo, un escrito con intenciones literarias, poéticas, como muestra estética de una realidad supuesta (ya no sé cómo definirlo) es otra cosa; ahí la firma del autor no corresponde con el narrador, o no tiene por qué corresponder. Se pretende una impostura, un enajenamiento. No es una anécdota. No importa su calidad. Puede carecer de talento, pero no es una anécdota.

Espacio libre sí. Compartido sí. Pero intentemos ser generosos y comprender las intenciones de nuestras publicaciones, sobre todo, cuando intentamos que nuestras publicaciones sean muestras estéticas de realidades supuestas y donde el que, o la que, escribe no tiene por qué ser el que, o la que, narra. Esto es, respetar aquello de “todo parecido con la realidad es pura coincidencia”. Y sobre todo, generosidad para que al comentar “luzca” más la persona comentada que la persona que comenta. Las secciones de comentarios no dan para mucho y debe “lucir” el sujeto comentado, o su trabajo.

Me disculpo la primera si no he sido generosa en cualquiera de mis comentarios, es decir, si he cometido el error de haber sido egoísta. Incluyo esta misma entrada. Procuraré enmendarme de ahora en adelante.

Sin esfuerzo

Dibujo y color, Mi prosa

A veces las cosas se vuelven pardas y cuando eso sucede, es mejor dejarse mecer por el cansancio, por lo probable sin certeza, por una noche sin conclusiones. Escuchar música, leer un cuento o una fábula, ver el episodio de una serie que dejaste a medias. Mirar hacia atrás en el día y sentir el pleno de las horas usadas y dejarlo pasar, arrastrarse hacia el interior del sueño, y de todo ello casi no darte ni cuenta, porque ya de por sí implicaría un esfuerzo y a ti en ese momento solo te apetece la inercia.

Que fluya por donde pueda

Dibujo y color, Mi prosa
Que fluya por donde pueda; ya nos encontraremos de algún modo ©Rubal

A ver, voy a aprovechar, porque en algún otro momento, me quedaré sin palabras o sin ganas… Las rachas de viento se aprovechan en la navegación, así que…

Cosas que descubro y que veo (no es lo mismo una cosa que otra):

  • De pronto alguien desaparece aquí en WP o en la vida real (aunque en la vida real lo que me importa lo tengo bastante atado, y me importa poco lo que gira fuera de mi centro gravitacional, porque ni se acuesta en mi cama, ni ha aguantado conmigo todas mis transformaciones) y surge otro personaje en el escenario, y yo, cual señorita Marple, voy atando hilos y me doy cuenta de que no hay tal desaparición sino conversión, metamorfosis. Y me da mucho gusto reconocerlo, a ese o esa que había desaparecido y que, dicho sea de paso me parecía interesante por algún motivo, e incluso me doy cuenta de que me alivia en mis suposiciones. Es como adivinar que el asesino es el mayordomo. ¡Dios mío, qué desvarío!
  • Bien, sigo. Me doy cuenta de que es más difícil que te siga alguien a quien le guste dibujar o que se dedique a dibujar, que alguien que escribe o al que le gusta escribir. O sea que (venga, voy a hablar en primera persona del plural, que está de moda) solemos colgar dibujos y esperar a ver si un flautista de Hamelín traza la senda por la que algún extraviado y confiado roedor llega a nuestra exótica galería, pero el que escribe suplica el aliento del lector (se deshace entre las letras de un comentario, no encontrando lo indecible e indefinible, aunque al final se hable a sí mismo). Puestos, puestas, puestes… a preferir, prefiero esto último.
  • Otra. dedicamos más tiempo a escribir sobre por qué escribimos y cómo nos ilumina la creatividad, que en sí en elaborar un escrito que hable, por ejemplo, de lo que nos pasó ayer por la mañana cuando en lugar de ir al trabajo o a la compra, nos desviamos hacia un portal intergaláctico. Por poner un caso. Ah, sí, y que la cita al gurú, del tipo que sea, no falte. Aquí yo citaría a Gaiman, por lo del portal intergaláctico.
  • La última, pero no definitiva. Mira que es difícil encontrar las mil maneras de agradecer el hecho de que alguien se digne a visitarnos en nuestro rinconcito y dejar alguna palabra, aunque tampoco es necesario. Pero qué menos que intentarlo, ¿no? ¿Cuántos están dispuestos a detener el puñetero vídeo del whatsapp que le acaba de enviar la vecina, o la porra que acompaña el café del domingo, por un mísero texto de escritura desangrada? Agradecimientos a todos los que se molestan en seguir, claro que sí. A muerte (aunque la mayoría de las veces sea a golpe de dedo sobre la aplicación de WP del móvil. Like, like, like…
  • ¿Definitiva? Solo por acabar de algún modo, de momento. ¡Cómo cuesta conectar en la “vida real” (esto ya es un concepto de mi cosecha), y qué poquito hace falta para dar un “like” o un “follow”. Hablo en el mejor de los casos, cuando es de verdad.

Este no es mi tipo de entrada, pero es que hay veces que mis entrañas irrumpen y yo se lo permito porque si no acaba en estreñimiento (que no debería ser tabú mencionarlo).

Yo seguiré, si la racha del viento lo permite.

Ciao 🙃

En respuesta al invierno

Dibujo y color, Mi prosa

Alguien menciona el entumecimiento de un día cualquiera —normalmente en invierno—, y yo me digo que no puede ser de otro modo, ¿cómo, si no, aguanta la cabeza tanta chatarra de ideas, palabras y pasados sentimientos? ¿Y cómo, sobre todo, soporta la pérdida?

El invierno nos duerme y si no nos dejamos adormecer, acunar por la nana que discurre esquiva por nuestro cuerpo, ¿cómo despertar tranquilos, o de cualquier forma, a un nuevo día? Porque es un hecho que despertaremos día tras día, mientras el ciclo vital lo permita.

For you, Doree. Thank you!

Estoy de acuerdo, pero

Dibujo y color, Mi prosa
©Rubal

Podemos quedarnos al margen y no participar de una charla. Podemos intervenir y estar expuestos a que nos tomen la palabra según salga, según se entienda o según se sienta el interlocutor en un momento determinado de su vida. La Pragmática en Lingüística estudiaba estos efectos en la conversación ordinaria —estudiaba muchas otras cosas, lo sé—.

¿Qué es WP, esto es, WordPress, aunque no hiciera falta que lo dijera? ¿Un lugar de conversación? ¿Un lugar de publicación? En la mayoría de los casos se toma como una herramienta de publicación, pero para mí es un escenario de conversación + publicación; sobre todo, de conversación, un tipo de conversación como la epistolar, por ejemplo. Seguramente por esta concepción mía de la plataforma WP en algunos comentarios me estire mucho o demasiado y seguramente por eso me sienta tranquila subiendo dibujos o textos que en la vida «real» no comparto con nadie, o solo en raras excepciones, rarísimas.

De todas formas yo quería dedicar este momento a la expresión «estoy de acuerdo, pero». Reflexionando sobre las palabras que utilizamos, caí en la cuenta de que con frecuencia utilizamos esta expresión. ¿Por qué, cuándo lo hacemos? Es una pregunta retórica.

Técnica y cortapisa

Cuaderno de campo, Dibujo y color, Mi poesía
©Rubal

Los colores hacen la forma;
las luces y las sombras dan profundidad;
el material permite el flujo de la conciencia;
la técnica castra la intención.

Aquí, en este espacio, digo y hago lo que quiero y
a nada comprometo.
Bien puede ser cierto o ser
resultado de un objetivo que es inalcanzable.

Pero esta cortapisa solo existe en la realidad
aquella que llaman exterior u objetiva.
Aquí dentro el logro se ha cumplido.
El pincel descansa y el lápiz ha hecho su cometido.

Anhelos y conciencia

Dibujo y color, Mi prosa
©Rubal

Me he dado cuenta de que me he pasado toda la vida, prácticamente, pensando que me gustaba escribir, pero acabo de descubrir que no era cierto. Me gusta escribir, sí; pero no me gusta tanto inventarme historias. Porque una cosa es que tengas la capacidad de montarte una historia, o una película, sobre algún tema en la cabeza, o bien que seas un gran lector de cualquier cosa, casi, y que por ello te apetezca alargar las tramas in aeternum o ad infinitum —mira qué bien me ha quedado—, y otra cosa muy diferente es que te apetezca o te figures que quieres escribir. No podría haber imaginado en el pasado el beneficio y el alivio que esta toma de conciencia me brindaría en el futuro. Qué descanso. Ahora leo con mucho más placer y leo, y veo, lo que me da la gana, incluyendo lo que «intelectualmente» se consideraría más patético.

Hace unas cuantas entradas dije que no podría participar con la regularidad con la que me gustaría en WP, porque había retomado mi actividad laboral después de una larga sequía. Creo que en el fondo lo que me pedía era hacer lo que me diera la gana cuando me diera la gana hacerlo. Creo que estaba ya tomando conciencia de algunas cosas que llevaba arrastrando desde vete tú a saber cuándo —aunque lo sé— y quería sacudírmelo de aquella manera, publicando en un espacio compartido, donde probablemente no tengamos tanto tiempo para leer tanto, pero sí ganas de sociabilizar a nuestra manera o de darnos a conocer, a veces con cierta desesperación por la incomunicabilidad de la propia sociedad de la que formamos parte.

La realidad es que no me importa si no puedo publicar con regularidad, porque lo hago cuando me apetece. Mi ritmo de trabajo de ahora me ha permitido priorizar y darme cuenta de qué me hace disfrutar. Antes me dedicaba a lo mismo, mis clases de inglés, pero siempre andaba con una esperanza, con asir algo que se me escapaba. Desde luego en cuanto escritura, siempre me andaba con ese rollo de que tenía esa «historia» en la cabeza que un día debería sacar. Menos mal que pasó. Durante unos años después, en dique seco en lo laboral forzosamente por la familia, las cosas se alborotaron en mi cabeza, pero finalmente y en este momento presente, al entrar de nuevo en un aula o al enfrentarme a un alumno en sus necesidades particulares, me recordó lo bien que me sentía en esos instantes. Solo puedo compararlo a cuando dibujo. Me pierdo y me desvanezco. Me olvido de mí misma para ceder ante lo que surge. No me ocurre cuando escribo. Es tan sencillo como eso. Encontrar tu elemento.

Daría lugar a páginas para hablar de encontrar tu propio elemento —psicoanálisis no, por favor, a estas alturas; no me interesa— y ya alguien como el especialista en educación Ken Robinson ha dedicado casi una vida entera de libros y conferencias hablando al respecto, así que para qué intentar repetirlo. Me basta con tomar conciencia de ello.

Por haber encontrado mi elemento y por volver a disfrutar de aquellos que sí escriben con vocación de fabular y hacerme soñar y olvidarme de mí misma cuando los sigo en sus tramas e historias, por todo ello, he podido ver que la regularidad con la que te dedicas a hacer algo, sea publicar en WP o socializar en la calle o en el propio hogar, no siempre depende del tiempo, sino de estar en sintonía con tus deseos o anhelos y con tu propia naturaleza.

Lenguas de fuego en enero

Dibujo y color, Mi poesía
©Rubal

¿Lenguas de fuego sobre el asfalto?
¿Se ha adelantado el Pentecostés de mayo?
¿Rebajas on fire?
¿Números rojos que huyen de las entidades bancarias?
¿Almas que humean desde el gimnasio?
¿Humanos con arrastrar de ánimo?
¿Espectros aún calientes marchando sobre las aceras de la ciudad?

Cualquier cosa…

Oh, enero, tus días son largos,
la luz —la del sol, por el momento— se hace un pelín más generosa.

¿A qué esperas? ¡Vamos!

😁