Recuerdos de algunas calles / 1

Dibujo y color, Mi prosa

Estuve en Oxford, pero no estudié ahí. Paseé por alguna de sus calles, me hice con algunas imágenes y de mi recuerdo solo me quedan estas acuarelas que hice un año o dos más tarde de mi visita a esta ciudad en un falso arrebato de nostalgia de aquello a lo que no aspiré nunca. O realmente sí, solo que no quería reconocerlo. Posiblemente se debió a que leí por aquel entonces demasiadas historias sobre sus estudiantes, demasiadas novelas escritas por aquellos hombres exclusivos de su época, demasiadas películas o series (como mi admirada Retorno a Brideshead) donde los escenarios tenían tintes de cuentos de hadas. Y ahora, que ha pasado tanto tiempo, me quedan estos dibujos, de los poco que conservo, de entre todo lo que desde entonces y antes de ese viaje, hasta el día de hoy me he desecho y no me arrepiento. Cuesta nacer de nuevo, pero merece la pena en algunos casos.

Sin embargo, es curioso que haya conservado estos dibujos.

La puerta del Cam

Dibujo y color, Mi poesía
©Rubal

Este es el lugar donde nunca estudié,
donde encontré estudiantes despreocupados
en un mes de julio de hace muchos años.
Algunos merodeaban por claustros,
otros bogaban por el río.

La hierba brillaba entre sandalias,
entre los cuerpos acostados en las praderas
detrás de inmensos bloques de piedra,
acunada por una historia de excelencias.
Todo un húmedo verdor que rebosaba de conocimiento.

Yo nunca estudié en un lugar así.
Donde yo estudié, las paredes lucían azulejos,
como de retrete malquerido.
No había claustros ni escudos de real linaje.
Solo pasillos grises y azules construidos sobre cemento.

No, desde luego no eran las aulas del Cam.
Aquellas se rendían a un paisaje de cartón piedra.
Y la realidad que yo viví no cedía ante mi espejismo.

Esta es la puerta que nunca franqueé.
Creo que fue en el intento de acceder
cuando quedé muda y sin respuestas.