En mi paisaje

Dibujo y color, Mi poesía
Lago Ohrid en la puesta del sol ©Rubal

A modo de diario te escribo
y me das qué pensar con tu respuesta de silencio.
Aprovecho que estoy con la palabra en la cabeza para responderte.
Puede que mañana se me haya ido.

Este es un paisaje que se fue.
Estuve mirándolo hace poco menos de un año
y ya me parece que han pasado diez,
o puede que veinte,
o puede que treinta,
o puede que cuarenta,
o puede que desde antes de haber tenido conciencia.
Osea que no me parece que hayan pasado los años,
sino que vuelvo a tener diez años.
Y a mis diez años tú no estabas así, en ausencia, ni por asomo en mi paisaje.
Tú estabas.

Yo caminaba de tu mano
por delante de la puesta del sol tan tranquila.
Me dejabas jugar, imaginar y parlotear a mi manera.
Estaba a punto de sentirme herida por cualquier tontería,
pero eso no sucedería hasta crecer un poquito más.
De momento solo me molestaban que se hicieran trampas
si jugábamos a la comba o a la goma.
Tú estabas ahí, en cualquier lugar,
para hacerme sentir pequeña y tranquila todavía.
Ya no sé qué escribir más.

¿Ves? Al final, se me ha ido la palabra…
Solo este final: de cuántas cosas me doy cuenta, mamá,
y lo siento tanto.