Esto es lo que pasa cuando asoma el cansancio

Dibujo y color, Mi poesía
©Rubal

¡Perdonad, oh, perdonad!
Esta es la historia:

No había intención en la forma;
ni tampoco elección de formato,
ni de soporte apropiado.

Un bic de cuatro colores cambiaba de dinámica;
descargaba los últimos minutos
de una tarea finalizada.

Era el puro quedarse en Babia garabateando.
Tratar de imaginar dónde moraba el pensamiento
cuando dejaba de ser acción.

Y ya después seguir divagando
hasta ponerse de nuevo en movimiento
hacia no se sabía dónde.

Sin esfuerzo

Dibujo y color, Mi prosa

A veces las cosas se vuelven pardas y cuando eso sucede, es mejor dejarse mecer por el cansancio, por lo probable sin certeza, por una noche sin conclusiones. Escuchar música, leer un cuento o una fábula, ver el episodio de una serie que dejaste a medias. Mirar hacia atrás en el día y sentir el pleno de las horas usadas y dejarlo pasar, arrastrarse hacia el interior del sueño, y de todo ello casi no darte ni cuenta, porque ya de por sí implicaría un esfuerzo y a ti en ese momento solo te apetece la inercia.