Bellísima ilustración y bellísimo texto de Ely (del blog L’arte nell’Anima)

Mis temas favoritos

QUE QUEDE CLARO que esta entrada pertenece al blog de Ely.

Ely es una artista de gran sensibilidad. Rezuma sencillez. Pero la entrada de hoy… No sé, hay cosas que a veces le tocan a una el alma.

¡Gracias, Ely, por compartirlo!

Y bueno, no me he podido resistir a rebloguear esta entrada de gran belleza. Para los que no estéis duchos en el italiano, disponed del traductor o solo admirad su ilustración.

L'arte nell'Anima

Salve a tutti carissimi lettori! 👋

Ieri è stata un’altra di quelle notti dove i miei pensieri vagavano nel mare della mia storia di vita. Dopo cena, mentre mettevo in ordine gli oggetti sugli scaffali del mio armadio, ho rivisto le cartelle con i disegni che ho fatto negli anni passati,infanzia e adolescenza,vecchi scritti,quaderni dai fogli oramai ingialliti dal tempo ma ricchi di preziosi ricordi che evocano reminiscenze del passato, lasciando nella mente e nel cuore quella sensazione agrodolce di nostalgia mista a felicità nel ricordare il passato, insieme al sapore salato delle lacrime che bagnano gli occhi e le guance. Un connubio di sentimenti contrastanti,sublimi emozioni che scorrono nella mente come un film in bianco e nero,riassunto in una parola: INTENSO.

Ho provato a rilassarmi e riposare per mettere a tacere i ricordi,ma non ci sono riuscita, l’ispirazione ha preso nuovamente il sopravvento sulla mia mente,era quasi mezzanotte,avevo bisogno…

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Una visita "no cualquiera"

Dedicatorias, Dibujo y color, Galerías

¿Te suena de algo, Julie?

Estos apuntes están en mi Galería 6 de Pequeños-grandes viajes.

Estos siete árboles quedaron en mi memoria. No lo comenté entonces, pero me sugirieron mi propia familia. Los dos cipreses serían mis padres. Los restantes éramos nosotros, cinco hermanos. Estos árboles estaban solos en mitad de un campo, parecido a un erial. Pero bueno, desconozco el campo lo suficiente como para ir dándole nombres, así que continúo…

El siguiente apunte me recordó mucho a un relato (lo he colgado en el blog alguna vez, pero ya no está), que en realidad se trataba de una carta a mi padre. Al final la protagonista llega a una casa pequeña, parecida a una ermita, después de un largo recorrido a través del campo. Sigo…

Este último apunte, lo tenía guardado en la memoria desde que visité Sopetrán (Guadalajara) cuando vi ese rincón sombrío en el interior de un claustro monástico del que apenas quedan dos o tres muros levantados. La ventana no estaba iluminada entonces, pero siempre me la he imaginado con esa luz que emanaría desde dentro; según me contaron la leyenda, alguna vez sí fue así…

Y bueno, gracias Julie, por permitir que encontrara este lugar donde mi imaginación voló bastante alto 😊

Sin nada que decir

Dibujo y color, Mi poesía

Ocurre que a veces no tienes nada que decir;
que tienes pendiente un pensamiento, una conversación,
y luego no sale nada;
que acudes al móvil para ver si recibes la cuña que hará rodar tus ideas;
que sientes ganas de acercarte a la hoja de un cuaderno
y después le das una manotada.
Y todo esto ocurre, pero no te importa
porque no sientes rabia del silencio,
ni de la palabra que no se desata.

Yo lo veo como un trazo rebelde que no pretende
sino solazarse en su color o en su línea quebrada.
Cuando eso ocurre, y todo lo demás también,
me sujeto la cara con las palmas de las manos y
me quedo mirando a un infinito sin forma, y así,
absorta en la “no-forma”, me digo sin malicia ni presión:
¿y para qué decir nada cuando no tienes nada que decir?

Dibujo, pintura e ilustraciones

Dibujo y color, Galerías

Esta la página en la que voy subiendo series de dibujos, pinturas e ilustraciones en las que ya he trabajado y/o voy trabajando.

https://bocetosparaescribir.com/dibujo-pintura-e-ilustraciones/

A pesar de estar ahora publicando esta página en el blog, habrá casos en los que seguiré publicándolos como entradas por separado, ya que no puedo evitar vincular algún texto a su proceso. Y eso que ahora no se me está ocurriendo mucho… Pero bueno, ya llegará.

Por si interesa

Mis actividades

No soy amiga de anunciarme, pero tampoco comprendo por qué me pasa esto. Todavía no pillo eso de no querer contar, cuando te dedicas a lo que estás haciendo… ¿Le suena a alguien? ¿Os pasa lo mismo? Francamente, ya me estoy hartando, porque a parte de subir escritos y dibujos, para lo que ahora no tengo mucho tiempo, no sé para qué otra cosa puede servirme tener un blog. Que conste que soy la primera que ha criticado lo de anunciarse, pero hasta cierto punto, porque al final te comen las sombras. ¿Pues no es un blog que se comparte un puro anunciarse de sí misma?

En fin, basta de justificarme… Bueno, pues se trata de una actividad que voy a realizar en la Biblioteca de Eugenio Trías en Madrid (distrito Retiro) y es gratuita. Por si a alguien le interesa.

Y si la actividad no es de interés, por lo menos he subido el dibujo que he hecho para su cartel, y espero que esto sí guste a vuestros ojos, y si no, pues no pasa nada, se queda en su “casita blog”, y a seguir, que no sé hacer otra cosa 😁

El fluir de las cosas

Acerca de

Me llamo Olga Álvarez, vivo en Madrid y estoy aquí, en WP, desde el mes de agosto de 2019, en un fluir de cosas que no siempre es constante.

A veces me encuentro trabajando en la trastienda y mis entradas van con cuentagotas. Pero, mientras tanto, si quieres ver lo que he publicado hasta ahora, solo tienes que desplazar la página hacia abajo. Siéntete libre de comentar y/o compartirlo.

También te invito a pasarte por mi página de dibujos, pintura e ilustraciones.

Espero de verdad que disfrutes la visita.

Recuerdos de algunas calles / 1

Dibujo y color, Mi prosa

Estuve en Oxford, pero no estudié ahí. Paseé por alguna de sus calles, me hice con algunas imágenes y de mi recuerdo solo me quedan estas acuarelas que hice un año o dos más tarde de mi visita a esta ciudad en un falso arrebato de nostalgia de aquello a lo que no aspiré nunca. O realmente sí, solo que no quería reconocerlo. Posiblemente se debió a que leí por aquel entonces demasiadas historias sobre sus estudiantes, demasiadas novelas escritas por aquellos hombres exclusivos de su época, demasiadas películas o series (como mi admirada Retorno a Brideshead) donde los escenarios tenían tintes de cuentos de hadas. Y ahora, que ha pasado tanto tiempo, me quedan estos dibujos, de los poco que conservo, de entre todo lo que desde entonces y antes de ese viaje, hasta el día de hoy me he desecho y no me arrepiento. Cuesta nacer de nuevo, pero merece la pena en algunos casos.

Sin embargo, es curioso que haya conservado estos dibujos.

Solo voy

Dibujo y color, Mi poesía

Yo no sé a dónde me dirijo, solo voy.
En mi camino no quiero trazar una ruta, solo ando.
En mi forma de mirar no quiero tener una intención, solo veo;
en mis palabras no necesito mostrar su significado, solo hablo;
en mi deseo de quedarme no quiero dar una razón, solo permanezco.

antes de dormir

Dibujo y color, Mi prosa
Por si te suena, me inspiré en tu imagen, Evavill. Una de ellas.

Es de noche y los ojos se te cierran. Esta tarde viste algo y no captó tu atención entonces, pero de pronto llega la hora de acostarte y se te viene una imagen a la cabeza. Destaca por encima de todo. No estaba en primer plano, pero ella misma se ha cobrado el protagonismo en tu memoria. Has preferido coger el papel y trazar las formas tal y como se te insinuaban en la cabeza. Zas, zas. Ya está. Has acabado. La imagen se desprendió de tus neuronas y descansan sobre una superficie pequeña.

Ahora sí. Es hora de cerrar los ojos y dormir.

Brotes de realidad

Dibujo y color, Mi poesía

¡Qué extraña forma de nacer tenemos!
Siempre con la tendencia a subir
los unos siguiéndonos a los otros,
esperando el turno para encaramarnos
con audacia o con estupidez.

Y todo para que después,
en el simple retroceso del impulso,
nos quedemos vacilantes
suspendidos de las ramas.

¿Qué sería de nosotros sin la duda?
Esa maravillosa y apreciada duda eterna.

Catherine Earnshaw-Heathcliff-Linton

Cuaderno de campo, Dibujo y color, Mis temas favoritos

«En un rincón de la repisa, donde dejé la vela, había unos cuantos libros enmohecidos en un montón; y la repisa misma estaba cubierta de palabras escritas a arañazos en la pintura. Las palabras, sin embargo, no eran más que un mismo nombre repetido con todo tipo de letras, grandes y pequeñas: Catherine Earshaw, que variaba aquí y allá a Catherine Heathcliff, y también a Catherine Linton.

Apoyé la cabeza en la ventana con languidez apática y seguí leyendo el nombre de Catherine Earnshaw-Heathcliff-Linton hasta que se me cerraron los ojos…»

Cumbres Borrascosas, Emily Brontë.

Tú por delante

Dibujo y color, Mi prosa
©Rubal

Yo pido que un escrito con intención literaria, sea poesía, relato, o lo que sea, se tome como lo que es, una muestra estética. El hecho de convertirlo en materia de asunto personal para comentar es tentador, pero aporta poco al hecho literario.

Observo que con frecuencia comentamos sobre relatos ajenos y en lugar de tratarlo como tal relato lo “rebajamos” (a ver si se me entiende el término aquí) a la altura de una mera anécdota, como si lo escrito fuera un diario más que un relato de ficción. Y aun cuando se tratara de un relato seudo-autobiográfico, esto es, la tan llamada autoficción, tampoco debería entenderse como mera anécdota.

Artículo de reflexión es una cosa; la firma de autor corresponde, en el mejor de los casos con su verdadero pensamiento o razonar. Sin embargo, un escrito con intenciones literarias, poéticas, como muestra estética de una realidad supuesta (ya no sé cómo definirlo) es otra cosa; ahí la firma del autor no corresponde con el narrador, o no tiene por qué corresponder. Se pretende una impostura, un enajenamiento. No es una anécdota. No importa su calidad. Puede carecer de talento, pero no es una anécdota.

Espacio libre sí. Compartido sí. Pero intentemos ser generosos y comprender las intenciones de nuestras publicaciones, sobre todo, cuando intentamos que nuestras publicaciones sean muestras estéticas de realidades supuestas y donde el que, o la que, escribe no tiene por qué ser el que, o la que, narra. Esto es, respetar aquello de “todo parecido con la realidad es pura coincidencia”. Y sobre todo, generosidad para que al comentar “luzca” más la persona comentada que la persona que comenta. Las secciones de comentarios no dan para mucho y debe “lucir” el sujeto comentado, o su trabajo.

Me disculpo la primera si no he sido generosa en cualquiera de mis comentarios, es decir, si he cometido el error de haber sido egoísta. Incluyo esta misma entrada. Procuraré enmendarme de ahora en adelante.

La puerta del Cam

Dibujo y color, Mi poesía
©Rubal

Este es el lugar donde nunca estudié,
donde encontré estudiantes despreocupados
en un mes de julio de hace muchos años.
Algunos merodeaban por claustros,
otros bogaban por el río.

La hierba brillaba entre sandalias,
entre los cuerpos acostados en las praderas
detrás de inmensos bloques de piedra,
acunada por una historia de excelencias.
Todo un húmedo verdor que rebosaba de conocimiento.

Yo nunca estudié en un lugar así.
Donde yo estudié, las paredes lucían azulejos,
como de retrete malquerido.
No había claustros ni escudos de real linaje.
Solo pasillos grises y azules construidos sobre cemento.

No, desde luego no eran las aulas del Cam.
Aquellas se rendían a un paisaje de cartón piedra.
Y la realidad que yo viví no cedía ante mi espejismo.

Esta es la puerta que nunca franqueé.
Creo que fue en el intento de acceder
cuando quedé muda y sin respuestas.

Esto es lo que pasa cuando asoma el cansancio

Dibujo y color, Mi poesía
©Rubal

¡Perdonad, oh, perdonad!
Esta es la historia:

No había intención en la forma;
ni tampoco elección de formato,
ni de soporte apropiado.

Un bic de cuatro colores cambiaba de dinámica;
descargaba los últimos minutos
de una tarea finalizada.

Era el puro quedarse en Babia garabateando.
Tratar de imaginar dónde moraba el pensamiento
cuando dejaba de ser acción.

Y ya después seguir divagando
hasta ponerse de nuevo en movimiento
hacia no se sabía dónde.

Sin esfuerzo

Dibujo y color, Mi prosa

A veces las cosas se vuelven pardas y cuando eso sucede, es mejor dejarse mecer por el cansancio, por lo probable sin certeza, por una noche sin conclusiones. Escuchar música, leer un cuento o una fábula, ver el episodio de una serie que dejaste a medias. Mirar hacia atrás en el día y sentir el pleno de las horas usadas y dejarlo pasar, arrastrarse hacia el interior del sueño, y de todo ello casi no darte ni cuenta, porque ya de por sí implicaría un esfuerzo y a ti en ese momento solo te apetece la inercia.

En mi paisaje

Dibujo y color, Mi poesía
Lago Ohrid en la puesta del sol ©Rubal

A modo de diario te escribo
y me das qué pensar con tu respuesta de silencio.
Aprovecho que estoy con la palabra en la cabeza para responderte.
Puede que mañana se me haya ido.

Este es un paisaje que se fue.
Estuve mirándolo hace poco menos de un año
y ya me parece que han pasado diez,
o puede que veinte,
o puede que treinta,
o puede que cuarenta,
o puede que desde antes de haber tenido conciencia.
Osea que no me parece que hayan pasado los años,
sino que vuelvo a tener diez años.
Y a mis diez años tú no estabas así, en ausencia, ni por asomo en mi paisaje.
Tú estabas.

Yo caminaba de tu mano
por delante de la puesta del sol tan tranquila.
Me dejabas jugar, imaginar y parlotear a mi manera.
Estaba a punto de sentirme herida por cualquier tontería,
pero eso no sucedería hasta crecer un poquito más.
De momento solo me molestaban que se hicieran trampas
si jugábamos a la comba o a la goma.
Tú estabas ahí, en cualquier lugar,
para hacerme sentir pequeña y tranquila todavía.
Ya no sé qué escribir más.

¿Ves? Al final, se me ha ido la palabra…
Solo este final: de cuántas cosas me doy cuenta, mamá,
y lo siento tanto.

Que fluya por donde pueda

Dibujo y color, Mi prosa
Que fluya por donde pueda; ya nos encontraremos de algún modo ©Rubal

A ver, voy a aprovechar, porque en algún otro momento, me quedaré sin palabras o sin ganas… Las rachas de viento se aprovechan en la navegación, así que…

Cosas que descubro y que veo (no es lo mismo una cosa que otra):

  • De pronto alguien desaparece aquí en WP o en la vida real (aunque en la vida real lo que me importa lo tengo bastante atado, y me importa poco lo que gira fuera de mi centro gravitacional, porque ni se acuesta en mi cama, ni ha aguantado conmigo todas mis transformaciones) y surge otro personaje en el escenario, y yo, cual señorita Marple, voy atando hilos y me doy cuenta de que no hay tal desaparición sino conversión, metamorfosis. Y me da mucho gusto reconocerlo, a ese o esa que había desaparecido y que, dicho sea de paso me parecía interesante por algún motivo, e incluso me doy cuenta de que me alivia en mis suposiciones. Es como adivinar que el asesino es el mayordomo. ¡Dios mío, qué desvarío!
  • Bien, sigo. Me doy cuenta de que es más difícil que te siga alguien a quien le guste dibujar o que se dedique a dibujar, que alguien que escribe o al que le gusta escribir. O sea que (venga, voy a hablar en primera persona del plural, que está de moda) solemos colgar dibujos y esperar a ver si un flautista de Hamelín traza la senda por la que algún extraviado y confiado roedor llega a nuestra exótica galería, pero el que escribe suplica el aliento del lector (se deshace entre las letras de un comentario, no encontrando lo indecible e indefinible, aunque al final se hable a sí mismo). Puestos, puestas, puestes… a preferir, prefiero esto último.
  • Otra. dedicamos más tiempo a escribir sobre por qué escribimos y cómo nos ilumina la creatividad, que en sí en elaborar un escrito que hable, por ejemplo, de lo que nos pasó ayer por la mañana cuando en lugar de ir al trabajo o a la compra, nos desviamos hacia un portal intergaláctico. Por poner un caso. Ah, sí, y que la cita al gurú, del tipo que sea, no falte. Aquí yo citaría a Gaiman, por lo del portal intergaláctico.
  • La última, pero no definitiva. Mira que es difícil encontrar las mil maneras de agradecer el hecho de que alguien se digne a visitarnos en nuestro rinconcito y dejar alguna palabra, aunque tampoco es necesario. Pero qué menos que intentarlo, ¿no? ¿Cuántos están dispuestos a detener el puñetero vídeo del whatsapp que le acaba de enviar la vecina, o la porra que acompaña el café del domingo, por un mísero texto de escritura desangrada? Agradecimientos a todos los que se molestan en seguir, claro que sí. A muerte (aunque la mayoría de las veces sea a golpe de dedo sobre la aplicación de WP del móvil. Like, like, like…
  • ¿Definitiva? Solo por acabar de algún modo, de momento. ¡Cómo cuesta conectar en la “vida real” (esto ya es un concepto de mi cosecha), y qué poquito hace falta para dar un “like” o un “follow”. Hablo en el mejor de los casos, cuando es de verdad.

Este no es mi tipo de entrada, pero es que hay veces que mis entrañas irrumpen y yo se lo permito porque si no acaba en estreñimiento (que no debería ser tabú mencionarlo).

Yo seguiré, si la racha del viento lo permite.

Ciao 🙃

Entre la maleza

Dibujo y color, Mi poesía
©Rubal

Estás hecha para la inclinación en el silencio, aunque tu tendencia sea hacia lo alto.
Prefieres callar entre la maleza, aunque te ensucie la lengua.
Sin embargo, te gusta sentir el aire fresco en la nuca cuando el sofoco te aprieta las ideas.
No hay forma de enderezar el pasado y te conformas.
Pasado pasado es; cuanto más te alejas de él, más te acercas a él.

¿Qué más?…

Ah, sí. Escribes esto por decir algo que te acompañe en el silencio,
mientras te inclinas, mientras haces que juegas entre la maleza.

En respuesta al invierno

Dibujo y color, Mi prosa

Alguien menciona el entumecimiento de un día cualquiera —normalmente en invierno—, y yo me digo que no puede ser de otro modo, ¿cómo, si no, aguanta la cabeza tanta chatarra de ideas, palabras y pasados sentimientos? ¿Y cómo, sobre todo, soporta la pérdida?

El invierno nos duerme y si no nos dejamos adormecer, acunar por la nana que discurre esquiva por nuestro cuerpo, ¿cómo despertar tranquilos, o de cualquier forma, a un nuevo día? Porque es un hecho que despertaremos día tras día, mientras el ciclo vital lo permita.

For you, Doree. Thank you!

Estoy de acuerdo, pero

Dibujo y color, Mi prosa
©Rubal

Podemos quedarnos al margen y no participar de una charla. Podemos intervenir y estar expuestos a que nos tomen la palabra según salga, según se entienda o según se sienta el interlocutor en un momento determinado de su vida. La Pragmática en Lingüística estudiaba estos efectos en la conversación ordinaria —estudiaba muchas otras cosas, lo sé—.

¿Qué es WP, esto es, WordPress, aunque no hiciera falta que lo dijera? ¿Un lugar de conversación? ¿Un lugar de publicación? En la mayoría de los casos se toma como una herramienta de publicación, pero para mí es un escenario de conversación + publicación; sobre todo, de conversación, un tipo de conversación como la epistolar, por ejemplo. Seguramente por esta concepción mía de la plataforma WP en algunos comentarios me estire mucho o demasiado y seguramente por eso me sienta tranquila subiendo dibujos o textos que en la vida «real» no comparto con nadie, o solo en raras excepciones, rarísimas.

De todas formas yo quería dedicar este momento a la expresión «estoy de acuerdo, pero». Reflexionando sobre las palabras que utilizamos, caí en la cuenta de que con frecuencia utilizamos esta expresión. ¿Por qué, cuándo lo hacemos? Es una pregunta retórica.

Homenaje a una tormenta de nieve

Cuaderno de campo, Dibujo y color, Mi prosa, Mis temas favoritos

No pensaba publicar esta entrada todavía, pero me ha apetecido adelantarla al leer hoy la entrada de Manuel Cerdá; en ella cita y referencia ampliamente a Tolstoi. Merece la pena que le echéis un vistazo.

Yo me negaba a leer a Tolstoi. ¿Se puede creer? Sí, era algo visceral. Desde hacía treinta años o más esto era así y me duró un buen tiempo. Ni idea de por qué. Quizá sí tuviera su explicación, pero no viene al caso. Leí alguna cosilla suya, eso sí, pero poco o lo dejaba a medias. Yo era, sin embargo, una acérrima admiradora de Dostoievksi —lo sigo siendo; con más juicio—. La cuestión es que establecí una especie de rivalidad entre los dos escritores, como lectora, que no tenía lógica.

Un día, hace diez años, vi el libro de George Steiner titulado Tolstoi o Dostoievksi en el escaparate de una pequeña librería, tan pequeña y olvidada —un poco rancia también— que en la actualidad abre cuando le da la gana. Me hice con el libro; era de esperar en mi caso, porque aquella disyuntiva hacía mención a la rivalidad que yo había estado sosteniendo hasta entonces. ¡Qué curioso que alguien la hubiera universalizado con un simple título!, ¿no? No sé si fue este libro el que levantó la veda, o que debía de suceder así, sin más, pero no tardé mucho en tener un relato de Tolstoi ante mis ojos. Fue precisamente al pasar por la misma librería pequeña cuando vi en el escaparate un libro que reunía los cuentos de tres escritores rusos —Pushkin, Chejov y el propio Tolstoi— en torno a tempestades y tormentas de nieve. Así comencé, o retomé, mi travesía con Tolstoi, con ese cuento sobre un viajero en una tormenta de nieve. Después llegó otro relato, una novela, relatos, algún ensayo, más relatos, escritos autobiográficos, otra novela… Poco a poco fui haciendo el camino que no había estado dispuesta a recorrer en el pasado. Hasta hoy.

Hace dos días me acordé de ese cuento acerca del viajero en una tormenta de nieve y me hizo pensar en mi recorrido como lectora.

©Rubal

Inspirado en el cuento de L. Tolstoi La tormenta de nieve (1856):

Hay cuentos que pasan, que se olvidan, pero existieron. Los leíste.

Hay autores a los que te negaste a leer, pero pasó el tiempo, tuviste la oportunidad de sostener una obra suya entre tus manos y, de hecho, la leíste. Esto sucedió con el relato de una larga travesía por la nieve, bajo una tormenta que azotaba el espíritu viajero. Estaba escrito por Tolstoi, y a partir de entonces le seguiste la pista; te sumiste a una persecución, como la del propio viajero para llegar a su destino que se resistía.

No importa cuál fuera la intención de este autor al escribirlo; para ti se trataba del inicio de un recorrido sin nombre que se prolongaría a pesar de la adversidad del tiempo, de la escasa visibilidad del horizonte.

Técnica y cortapisa

Cuaderno de campo, Dibujo y color, Mi poesía
©Rubal

Los colores hacen la forma;
las luces y las sombras dan profundidad;
el material permite el flujo de la conciencia;
la técnica castra la intención.

Aquí, en este espacio, digo y hago lo que quiero y
a nada comprometo.
Bien puede ser cierto o ser
resultado de un objetivo que es inalcanzable.

Pero esta cortapisa solo existe en la realidad
aquella que llaman exterior u objetiva.
Aquí dentro el logro se ha cumplido.
El pincel descansa y el lápiz ha hecho su cometido.

Simplicity

Dibujo y color, In English, Mi poesía
©Rubal

This does not come from the conscious mind.
My mother tongue does not let me drift in foreign fields.
For this I do not feel bad, but I perceive a limp in my thoughts
and in my willingness to utter an emotion
that trespass the fictitious border of a country
and surely travels across an inmense sea
leaving our communication torn asunder.

Still, there is a collective mind dwelling in the dreams
which does not stick to translation and goes
beyong grammatical patterns
and sets an order in this messy isolation
and does not surrender to the fact
that we are all bits that belong to the same «one»
and thus speak the same language
though pronounced differently.

Here is my message to you
that does not come in a bottle:
there is simplicity in understanding each other by sensing
and that is all that counts for the moment.

Thank you indeed, and thank you always, for that simplicity.

To you, Doree.

Anhelos y conciencia

Dibujo y color, Mi prosa
©Rubal

Me he dado cuenta de que me he pasado toda la vida, prácticamente, pensando que me gustaba escribir, pero acabo de descubrir que no era cierto. Me gusta escribir, sí; pero no me gusta tanto inventarme historias. Porque una cosa es que tengas la capacidad de montarte una historia, o una película, sobre algún tema en la cabeza, o bien que seas un gran lector de cualquier cosa, casi, y que por ello te apetezca alargar las tramas in aeternum o ad infinitum —mira qué bien me ha quedado—, y otra cosa muy diferente es que te apetezca o te figures que quieres escribir. No podría haber imaginado en el pasado el beneficio y el alivio que esta toma de conciencia me brindaría en el futuro. Qué descanso. Ahora leo con mucho más placer y leo, y veo, lo que me da la gana, incluyendo lo que «intelectualmente» se consideraría más patético.

Hace unas cuantas entradas dije que no podría participar con la regularidad con la que me gustaría en WP, porque había retomado mi actividad laboral después de una larga sequía. Creo que en el fondo lo que me pedía era hacer lo que me diera la gana cuando me diera la gana hacerlo. Creo que estaba ya tomando conciencia de algunas cosas que llevaba arrastrando desde vete tú a saber cuándo —aunque lo sé— y quería sacudírmelo de aquella manera, publicando en un espacio compartido, donde probablemente no tengamos tanto tiempo para leer tanto, pero sí ganas de sociabilizar a nuestra manera o de darnos a conocer, a veces con cierta desesperación por la incomunicabilidad de la propia sociedad de la que formamos parte.

La realidad es que no me importa si no puedo publicar con regularidad, porque lo hago cuando me apetece. Mi ritmo de trabajo de ahora me ha permitido priorizar y darme cuenta de qué me hace disfrutar. Antes me dedicaba a lo mismo, mis clases de inglés, pero siempre andaba con una esperanza, con asir algo que se me escapaba. Desde luego en cuanto escritura, siempre me andaba con ese rollo de que tenía esa «historia» en la cabeza que un día debería sacar. Menos mal que pasó. Durante unos años después, en dique seco en lo laboral forzosamente por la familia, las cosas se alborotaron en mi cabeza, pero finalmente y en este momento presente, al entrar de nuevo en un aula o al enfrentarme a un alumno en sus necesidades particulares, me recordó lo bien que me sentía en esos instantes. Solo puedo compararlo a cuando dibujo. Me pierdo y me desvanezco. Me olvido de mí misma para ceder ante lo que surge. No me ocurre cuando escribo. Es tan sencillo como eso. Encontrar tu elemento.

Daría lugar a páginas para hablar de encontrar tu propio elemento —psicoanálisis no, por favor, a estas alturas; no me interesa— y ya alguien como el especialista en educación Ken Robinson ha dedicado casi una vida entera de libros y conferencias hablando al respecto, así que para qué intentar repetirlo. Me basta con tomar conciencia de ello.

Por haber encontrado mi elemento y por volver a disfrutar de aquellos que sí escriben con vocación de fabular y hacerme soñar y olvidarme de mí misma cuando los sigo en sus tramas e historias, por todo ello, he podido ver que la regularidad con la que te dedicas a hacer algo, sea publicar en WP o socializar en la calle o en el propio hogar, no siempre depende del tiempo, sino de estar en sintonía con tus deseos o anhelos y con tu propia naturaleza.

La pose de la durmiente

Dibujo y color, Mi prosa, Mis temas favoritos
©Rubal

Creo que fue en algún ensayo de Ursula K. Le Guin donde encontré una referencia al mundo durmiente del legendario cuento donde una joven se pinchaba con un huso de rueca a cierta edad adolescente y por ello, debido a una maldición vengativa, caían dormidos ella y todo el reino de la que sería heredera algún día. Ursula contaba acerca de lo impresionante que debería ser merodear por aquel reino mientras todos dormían. Observar esas figuras como estatuas de cera simulando una vida en escenarios durmientes.

Lo cierto es que alguna vez he recordado esta referencia al caminar por la calle. No tiene por qué tratarse de una adolescente ni tampoco que se pinche con el huso de una rueca; podría ser simplemente que al tener que ir a sacar dinero del cajero y pasar la tarjeta, o bien al aceptar, por fin, uno de esos productos que ofrecen en descuento en las cajas de los supermercados, se quedara todo de repente paralizado. ¿Cómo sería?

En fin, como esto último no es de lógica que suceda, se me ocurre pensar en otra cosa, como por ejemplo, ¿cómo sería la princesa durmiente ahora?, ¿habría princesa durmiente, o solo habría una pose de princesa haciéndose la dormida?

En fin, creo que esto último tampoco tiene sentido. Pero bueno, no está de más que se me ocurra.

Lenguas de fuego en enero

Dibujo y color, Mi poesía
©Rubal

¿Lenguas de fuego sobre el asfalto?
¿Se ha adelantado el Pentecostés de mayo?
¿Rebajas on fire?
¿Números rojos que huyen de las entidades bancarias?
¿Almas que humean desde el gimnasio?
¿Humanos con arrastrar de ánimo?
¿Espectros aún calientes marchando sobre las aceras de la ciudad?

Cualquier cosa…

Oh, enero, tus días son largos,
la luz —la del sol, por el momento— se hace un pelín más generosa.

¿A qué esperas? ¡Vamos!

😁

La señora Scrooge

Dibujo y color, Mi prosa, Mis temas favoritos
Lápices de colores @Rubal

¿Qué fue del señor Scrooge? ¿De Ebenezer Scrooge? ¿Qué fue de sus fantasmas y sus temores pasados, presentes y futuros? ¿Qué fue de las mil versiones de Canción de Navidad? ¿Qué fue de Dickens? ¿Quién, de los nacidos hasta los ochenta, no ha visto una vez por lo menos en televisión al señor Scrooge diciendo por Navidad: «¡Bah, paparruchas!» ?

¿Dónde estás señor Scrooge?

Pensando ayer en el señor Scrooge y quedándome prácticamente dormida, me vino a la cabeza una imagen, la visión de un mujer, quizá un poco mayor y de otra época, sentada y a la espera de algo tras haber echado las cuentas de su economía doméstica. Entonces yo le dije mentalmente: «Vamos, vamos, señora Scrooge, no seas cascarrabias. Otro día te saldrán las cuentas.» A esto, habiéndome sumido ya en el sueño, ella me respondió: «¡Bah, paparruchas!». Aunque no parecía muy convencida.

Eso es todo

Dibujo y color, Mi poesía
Acuarela ©Rubal

Cayeron las últimas hojas y esta imagen ya es pasado.

La gente se reúne en las aceras delante de los bares; comparten algunas copas junto a los contenedores repletos de basura y cartones desechados.

Los perros esperan atados a los árboles hasta que sus dueños acaban su café o chocolate con porras.

Los niños caminan junto a sus abuelos o asisten a campamentos urbanos.

Las operadoras telefónicas nos recuerdan qué es la emoción.

Se acerca el gran día de la lotería que se ha de compartir.

Bueno, pues eso es todo. Es diciembre, queda poco para la última campanada. Enero será otro día.

Sí, eso es todo.

Otra copia imperfecta

Dibujo y color, Mi poesía

Para quien inspiró el dibujo con su bonita fotografía. Esto no es más que otra copia imperfecta de un original. Gracias 🙂

Cera, aguarrás, grafito y acuarela ©Rubal
Inspirado en la foto de Paloma (Evavill)

Se arrastra el mes de diciembre
y yo con él, recogiendo los antojos del suelo,
aquellos que empezaron a caer después del verano.

En mi cabeza miles de diminutas bombillas led
se arremolinan como electrones
para iluminar las ideas que desfallecen.

Imperfect copies

Dibujo y color, Mi prosa

Para aquellos que inspiraron los dibujos con sus fotografías. Gracias 🙂

El mundo no es tan concreto en sus formas; somos nosotros quienes le damos una forma y un significado. Cada toma de lo mismo puede transmitir un sentido diferente según las circunstancias y la sensibilidad del fotógrafo.

No me interesa la fotografía particularmente, quiero decir, en hacer yo misma las fotos. En su lugar, lo que hago es aprovecharme de los bonitos resultados de estos artistas. Intento comprender los patrones que han podido capturar mediante mi propia reproducción de bocetos, pinturas, dibujos de los mismos. De esta manera puedo distinguir las piezas del rompecabezas más claramente, o por lo menos intentarlo.

Las siguientes imágenes son una serie de bocetos inspirados en las imágenes de los fotógrafos que sigo regularmente en WordPress.  Aquellos que buscan belleza y peculiaridad en lo abstracto. 

Oleo al agua ©Rubal
Inspirado en una fotografía de Paul Militaru.
Carboncillo y pastel ©Rubal
Pastel ©Rubal
Ceras, aguarrás y pastel ©Rubal

En un extremo del piso

Dibujo y color, Mi poesía
Carboncillo ©Rubal

Murieron en un extremo del piso.
Los últimos instantes,
días, semanas, no fueron bellos.
Pegué la oreja a sus pechos,
escuché sus últimos latidos.
Después nada;
silencio dentro de un pecho inmóvil.
Quietud. Nada.
Sentí miedo de ese vacío.

Un tiempo después, de noche,
yo cruzaba la penumbra
de la habitación que había
en ese extremo del piso.
Buscaba la esencia de sus almas, pero
no pude verla. No vi nada.

Un tiempo después, de madrugada,
me despertaba
y oía sus voces llamándome,
sus voces desorientadas por la necesidad;
el eco de sus voces recorriendo
todo el pasillo hasta mi cama.
Al final solo era eso, el eco,
o yo, que desde mi sueño
no reconocía el paso del tiempo.

En el otro extremo del piso
murieron un día, y sé que
no volveré a verlos ni a oírlos,
porque su verdadero hogar,
el que ellos una vez construyeron,
se halla ya muy lejos del mío.

Carboncillo, sanguina y grafito ©Rubal